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El riesgo de impago de deudas sube un 50% en las compañías españolas. Expansión 31/8/2010

El círculo vicioso de la morosidad se han enroscado en la economía nacional. El riesgo de no cobrar una factura sigue creciendo, a pesar del tímido despegue del PIB registrado en el primer semestre del año. Así, la calidad crediticia del sector privado empeoró otro 3,11% en julio y acumula ya un deterioro del 50% desde enero, según el último Indice Axesor de Riesgo Empresarial.

Básicamente, este indicador une dos elementos clave para la actividad cotidiana de las empresas. Por un lado, la probabilidad de no cobrar en el plazo previsto una deuda. Retrasos que generan fuertes tensiones en la tesorería de las compañías. Y, por otro, el coste que acarrea un impago cuando un cliente se declara insolvente y se agotan todas las vías legales para recuperar el dinero. Situación que, en función del volumen comprometido, puede poner en peligro el futuro de la compañía.

Axesor sintetiza esta evolución al alza del riesgo empresarial de una forma muy gráfica: por cada euro que presta una empresa española, la pérdida esperada asciende a 4,65 céntimos.

En un momento en el que los mercados han puesto la lupa sobre la credibilidad de las finanzas públicas españolas y el cumplimiento del plan de austeridad del Gobierno, el deterioro de la calidad crediticia del sector privado añade más leña a este debate.

En algunos sectores específicos, el empeoramiento de la calidad crediticia de las empresas en 2010 ha sido muy significativo. La industria ha elevado un 77% su riesgo de crédito desde enero, según Axesor, a pesar de las políticas de estímulo oficiales para algunas ramas de producción, como es el caso de la automoción. La hostelería, inmersa desde el inicio de la crisis en una guerra de precios para no perder clientes y cuota de mercado, ha reducido un 58% su calidad crediticia. Mientras que el resto del sector servicios lo hizo en un 61%.

No obstante, la pérdida esperada por cada euro prestado sigue liderada por la construcción (5,8 céntimos por cada euro), seguida por los servicios y la hostelería. En el lado opuesto, la mayor calidad crediticia la ostenta el comercio (3,5 céntimos por unidad monetaria prestada). Este último dato es reseñable si se tiene en cuenta que en el último año unos 40.000 pequeños comercios se han visto obligados a echar el cierre, según datos de las federaciones de trabajadores autónomos.

Por comunidades, Madrid repite en julio como la región en la que el riesgo de impago de las empresas aumenta en mayor medida, concretamente un 3,24%, mensual, frente al incremento del 3,13% registrado en la Cataluña y el 3,05% del resto de autonomías, según Axesor.

A pesar de esta evolución en Madrid, Cataluña mantiene el peor perfil crediticio dentro del tejido empresarial español. La pérdida esperada en Cataluña asciende a 5,38 céntimos por euro prestado, frente a los 4,59 céntimos de Madrid o los 4,61 en el resto de comunidades autónomas.

Sin duda, la vuelta a la normalidad en los índices de morosidad e impagos marcarán un punto de inflexión para la confianza de los inversores.